Graduado de la UAB ahora dirige la Escuela de Optometría en Malawi

Graduado de la UAB ahora dirige la Escuela de Optometría en Malawi

"Me gusta el reto de la vida diara"

 

En el período entre terminar el grado básico  de Optometría en 2003 y comenzar en la Escuela de Optometría, Sara McGowan, OD, MS, FAAO, se tomó un tiempo para viajar alrededor del mundo.

 

El viaje comenzó con tres meses de voluntariado en un pueblo en las afueras de Ciudad del Cabo, Sud África y el viaje se ha extendido incluyendo nueve meses más viajando por Europa.

 

 

En la escuela de Optometría fue presidenta de Student Volunteer Optometric Services to Humanity (SVOSH – Estudiantes Voluntarios que ofrecen Servicios de Optometría a la Humanidad)). Después de completar el período de residencia en enfermedades oculares en el Instituto para los Ojos Bascome Palmer de la Universidad de Miami su asesora de la Universidad de Alabama en Birghminham, la introdujo al trabajo que realiza Brien Holden Vision Institute.  

Dr. Sara McGowan

Tuvo su entrevista vía Skype con dos representantes mientras se encontraba en un viaje de VOSH a Colombia. No había electricidad ni wifi en el hotel, por lo que fue a otro hotel cercano y conectó su celular a un enchufe en medio de la recepción. Fue contratada como profesora en la Escuela de Optometría de la Universidad Mzuzu de Malawi, comenzando en julio de 2012. Este programa había sido implementado por Brien Holden Vision Institute, Optometry Giving Sight y Sightsavers International en 2009.

 “Al principio tuve la impresión de que aceptar el trabajo no sería un avance en mi carrera, pero me gustaba dar clases y aprecio el modelo de sustentabilidad. Pensé que podría trabajar ahí con un contrato de un año”, recuerda.

 

Desde entonces, ha extendido dos veces el contrato y el año pasado fue promovida como jefe de departamento. La mayor parte de los estudiantes que entran al programa para obtener el grado de diploma tienen entre 17 y 22 años. 

“Aquí los estudiantes crecen aprendiendo con una enseñanza basada en la memorización. En las escuelas secundarias hay más de 40 alumnos por grupo con un solo libro de texto. Cuando entran a la universidad no tienen las bases para desarrollar el pensamiento crítico y enseñar la toma de decisiones clínica llega a ser una gran lucha”, comenta.

 

Cuando la escuela está en sesiones, la Dra. McGowan pasa cerca de 20 horas en la clínica o la enseñanza. Además, como jefe de departamento enfrenta el tener que solucionar los problemas de manera creativa, ya que los recursos son limitados o inexistentes.

 

La conexión a Internet y el acceso a una computadora son limitados y son de las principales quejas entre los estudiante. “Pero estaría sorprendido de ver la cantidad de estudiantes que cuentan con una laptop y/o teléfono inteligente”, menciona.

 

La nación de Malawi solamente tiene ocho oftalmólogos y un grupo mayor de oficiales clínicos en oftalmología de nivel medio. La Optometría todavía no tiene lugar en este nicho. No hay duda de que hay necesidad de acceso a este sector y que la comunidad oftalmológica ha dado la bienvenida a los optometristas graduados a sus clínicas, impresionados por el nivel de habilidades con las que cuentan. 

Mzuzu students

Algunos de nuestros graduados son ahora jefes de departamento y la cadena de cuidado al paciente se ha ido adaptando a su presencia en el sector clínico. Tengo optometristas que me dicen que en sus hospitales los oftalmólogos insisten en que a muchos pacientes los revisen primero los optometristas. Los médicos han desarrollado confianza en las habilidades de los optometristas para manejar a los pacientes y referir apropiadamente a los que necesiten mayor atención oftalmológica.”

 

Actualmente, el programa de Optometría es de cuatro años, pero el Dr. McGowan dice que la escuela debe cambiar a un programa de cinco años para facilitar el rigor académico a los jóvenes estudiantes. Los alumnos no escogen necesariamente Optometría cuando hacen su solicitud a la Universidad, sino que ponen un rango de opciones con el orden de interés. En los primeros años, seleccionar un programa relativamente desconocido parecía una movida inteligente para ser aceptado.

 

“El nivel de capacitación es comparable con el curriculum de cualquier escuela de optometría, pero los alumnos no tienen el curso básico de matemáticas y biología, por lo que les toma tiempo desarrollar habilidades de pensamiento crítico. Si agregamos un quinto año, los alumnos podrán dedicar más tiempo a los estudios clínicos.”

Inicialmente, los graduados del programa son asignados a cuatro de los hospitales centrales del país, en donde llevan a cabo el servicio civil requerido, que se solicita a cualquier persona que recibe una beca del gobierno. Hay otros 25 hospitales más que reciben a los futuros graduados. Dr. McGowan dice que le gusta hacer viajes con frecuencia a Estados Unidos (por lo general viaja para la Reunión de Academia Americana de Optometría para poder completar su capacitación), pero no cree regresar pronto a vivir en dicho pais.

 

“Vivir la vida de expatriado me sigue gustando” comenta. Recientemente adquirió un auto “que le ha hecho la vida más fácil.”

 

El año pasado abrió una cadena de supermercados en Mzuzu, por lo que ahora puede adquirir productos especiales todo el año, tales como queso y apio, aunque aún sigue comprando en los grandes mercados locales. Compra su ropa a través de un mercado de segunda mano, ya que la ropa nueva es cara, de baja calidad y no hay gran disponibilidad. Amazon no envía pedidos hasta ahí, por lo que cuando viaja a Estados Unidos hace una larga lista de productos electrónicos, los cuales son muy caros en Malawi y difíciles de conseguir.

 

Como el Departamento de Optometría está comenzando a contratar a graduados del programa, la Dra. McGowan está empezando a pensar cual será su siguiente movimiento. “Me llevo muy bien con los estudiantes y me gusta el reto que significa la vida diaria, en la que debo resolver las cosas de manera flexible y creativa, ya sea al enseñar algún conocimiento clínico o para resolver cualquier asunto administrativo. Nunca hubiera pensado que la paciencia tiene que ser una habilidad para la vida profesional,” comenta, riendo de la lentitud con la que a veces se mueven las cosas.

 

“Creo que en algún momento sentiré que he completado mi tarea en Mzuzu y que debo irme a otra parte. El Brien Holding Vision Institute trabaja constantemente en nuevos programas por todo el mundo y me emociona el potencial de oportunidades y posibilidades, pero todavía no sé en qué parte del mundo iré a parar más adelante.”

 

Artículo y fotos cortesía de la Revista “Mujeres en la Optometría” (English)